Flores de Bach: Centaury

de del

Estamos educados para ser amables, correctos, cordiales, para sacrificarnos a favor de las necesidades de los otros.

Esta actitud es hermosa, y muchas personas la llevan en su propia naturaleza sin necesidad de adoctrinamiento.

Se trata de almas sensibles, pendientes de los otros, serviciales naturalmente, pero que en ocasiones pueden sobreestimar sus capacidades e irse anulando poco a poco.

Otras veces, la causa no es interna y son el miedo, las situaciones difíciles, fuertes personalidades que terminan doblegando la propia voluntad y terminan adueñándose de las decisiones ajenas.

Hemos de aprender a reeducarnos para que, sin ser agresivos ni bordes, nos otorguemos el derecho a respetar nuestra propia opinión, del mismo modo que respetamos las opiniones de los demás.

Decir NO, cuando es lo que dicta el corazón es una forma de llegar lejos, sin movernos un ápice del lugar donde estamos.

Poner límite, establecer un punto que no pueda sobrepasarse.

Hemos de aprender a diferenciar Amor de sumisión.

Aquel que nos ama no ha de permitir jamás vernos sometidos a nada ni a nadie.

Ha de aceptarnos tal como somos.

El Amor ha de ser libre, para ser verdadero, el Amor no entiende de poder, ni de control, es recíproco por naturaleza, amable por naturaleza.

Si las personas a las que creemos amar, nos hacen sufrir, nos sentimos desvalorizados, explotados, hemos de echar un vistazo a lo que está pasando, el amor es LIBERTAD, es una emoción abierta y expansiva que suma y no resta, que multiplica el bien y no divide.

Si alguna vez te has sentido o te sientes sometido, si tu corazón quiere parar de complacer pero no te atreves, comienza a decir NO, y al mismo tiempo toma el Remedio CENTAURY:

Personas calladas, tranquilas, dóciles que se desviven por servir a los demás. Sobreestiman sus fuerzas en su ansia de agradar. Su deseo crece de tal modo en ellos que se convierten más en esclavos que en ayudas voluntarias. Su afán de servicio les lleva a hacer más trabajo del que les corresponde, y al hacerlo así, pueden descuidar su misión particular en esta vida.

 

Por: Celia Guerra Calzada