Flores de Bach: Hornbeam

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Desde tiempos inmemoriales la pereza es para occidente un pecado capital, es decir, una de las tendencias naturales que nos corresponden por ser humanos y que ademas nos acercan al vicio, y no a la virtud.

¿es cierto eso? ¿sera verdad que la pereza nos hace caer a un foso lleno de serpientes?

Si nos olvidamos del pulso vital de la alternancia, cometeríamos el grave error de pensar que el mundo es blanco o negro, por lo tanto y sin invitar a nadie a pecar, podemos comprender la energía de la pereza como una necesidad natural de renovación.

Justamente, de esa energía, nos habla el Remedio Floral Hornbeam, de esa sensación de incertidumbre, de duda, que en ocasiones nos invade y nos convierte en inactivos, que hace que sintamos la vida como una gran carga sobre los hombros de forma que todas las actividades que estamos hartos de hacer y de hacer bien, comienzan a parecernos insalvables, (quizá porque sentimos que estamos hartos). Cierto es que todo es ponerse y cuando empezamos a activarnos lo terminamos todo satisfactoriamente.

Hornbeam es justamente para esas ocasiones en que nos flaquean las fuerzas, y el día se nos presenta largo y cuesta arriba, eso sí, estariamos dispuestos a divertirnos, a salir un rato a despejarnos o a cualquier actividad que nos permitiera salir del círculo de la rutina. Tras tomar contacto con nuestra gran capacidad de renovación, retornamos a nuestra ágilidad natural, y sentimos como cada día es portador de grandes sorpresas, solo hay que estar atento. Vuelve la actividad y lo que nos parecía aburrido termina convirtiendose en algo motivador.

“Bendita rutina” me dijo una amiga que tras pasar un largo proceso de enfermedad retornó a sus actividades de siempre. “Ahora siento que saborear el café con leche por la mañana, mientras veo los primeros rayos de sol es todo un regalo. ¡ aunque lo vea todos los días!

Está claro que toda la sabia energía que porta el árbol Hornbeam entró aquella mañana por su ventana.

 

Por: Celia Guerra Calzada