La cura de cerezas

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Esta sabrosa fruta puede ayudarnos a depurar el organismo y eliminar toxinas acumuladas, es un diurético muy eficaz y además nos permite disfrutar de su sabor y de su aroma.

Vamos a fijarnos en su composición: Azúcares fácilmente asimilables incluso por diabéticos.

Su interesante contenido en minerales: hierro, calcio, fósforo, azufre, sodio y sobre todo potasio. Amplia gama de oligoelementos: zinc, cobre, manganeso, cobalto, etc convierte a las cerezas en un excelente remineralizante.

Ricas en vitaminas, sobre todo carotenos.

Alto contenido en fibra, ideal para intestinos perezosos.

Ácidos naturales: málico, succínico y cítrico que actúan como estimulantes de las glándulas digestivas y depuran la sangre.

Un principio activo llamado ácido salicílico (unos 2 mg por kilo de cerezas) actúa muy favorablemente en caso de inflamaciones articulares.

Aprovechando su temporada conviene hacer una cura de cerezas, nos limpiará de las impurezas acumuladas durante los meses de frío, y renovará nuestra energía.

¿Cómo se hace?

Tan sencillo como consumir sólo cerezas un día a la semana, podemos consumir todas las que queramos. Debemos intercalar entre toma y toma de la fruta una infusión hecha con los rabitos. Coceremos 50 gramos aprox. de rabos de cereza en un litro o litro y medio de agua, durante 5 minutos y tapada. Pasado este tiempo apagamos el fuego y dejamos que repose 10 minutos. Colamos, lo ponemos en una jarra y ya tenemos para todo el día. Mejor sin endulzar, pero si no queda más remedio podemos añadir unas gotitas de estevia o de miel.

 

por: Izaskun Guerra Calzada