La memoria del cuerpo

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En el universo físico, que exploramos y captamos a través de los sentidos, y cuya más extraordinaria forma de expresión es el cuerpo, se manifiesta la información que un día quedó grabada en él, y que, a veces, se hace visible, bien a través de depresiones, de ansiedades, bloqueos, o expresándose y tomando forma de síntomas, molestias o trastornos corporales.

“El cuerpo habla, lo que la conciencia calla”

“El cuerpo habla lo que la mente calla”

“El cuerpo habla lo que la boca calla”

O lo que es lo mismo, el cuerpo expresa lo que quedó encerrado dentro del silencio. de lo secreto, de lo no nombrado, es lo que que llamamos enfermedades “psicosomáticas”

Así entendemos que todo impacto emocional no elaborado, queda impreso en la memoria envolviendo silenciosamente al Ser Real. Esta energía rememorable, es captada muy potentemente por nuestra subconsciencia y de no alumbrarla y comenzar a nombrar lo que habita en ella puede llevar las riendas de nuestra personalidad clandestinamente e ir conduciéndola hacia “lugares-escuela “, o lo que es lo mismo, a experiencias movilizadoras, agitadoras, de consecuencias no buscadas, que obligan a saber más de nosotros mismos, a indagar en el interior, e ir en busca del verdadero origen de nuestros malestares, ya que generalmente, son vivencias que nos causan incomodidad, agitación,dolor e incluso, a veces, sufrimiento y que pueden expresarse desde síntomas:

-Emocionales: a través de las relaciones

-Físicos: a través de las enfermedades.

-Psíquicos: a través de los sueños e imágenes mentales.

Tomar Flores de Bach nos ayuda a aclarar y descubrir cuales son los mecanismos emocionales operantes, cómo estamos manifestando ese peso, esas marcas vivenciales que de pronto nos asaltan en el momento menos pensado y nos impiden sentir la vida con ligereza, paz, y sosiego, emociones como la culpa (Pine) la vergüenza (Crab Apple) la enemistad crónica (Holly) la tristeza (Mustard) el miedo paralizante (Rock Rose), o el descontrol (Cherry Plum) son a veces herencias o equipajes, que capturamos mecánicamente sin pasarlas por el filtro del “darnos cuenta”.

Bien orientadas, nos permiten conocernos mejor, despertar ciertas partes de nosotros, desplegarnos en territorios nuevos.

Dicen los sabios, que cada vivencia personal, está perfectamente elaborada a la medida exacta del recorrido que hemos de transitar, que hemos nacido en el lugar y momento precisos, para experimentar aquello que nos permitirá llegar al aprendizaje adecuado para uno mismo.

Así nuestros síntomas son metáforas, que nos van llevando por un peregrinaje concéntrico hacia el interior y el Sistema Bach un preciso manual que nos permite descifrar qué está sucediendo en nuestras emociones y por lo tanto en nuestra interpretación de las experiencias.

Comenzar a abrir las puertas de nuestro hogar interno, está en nuestras manos, hasta donde lleguemos no puede saberse, pero sí, desde el primer instante, podemos conseguir un cambio en nuestro interior, el que viene de la intención, el que marca una dirección determinada, hacia un sentimiento de estar y ser individuos sanos.

“La salud existe cuando hay armonía perfecta entre el Alma, la mente y el cuerpo, y esta armonía, solo esta armonía, es lo único que debe ser obtenido para lograr la curación”

 

 

Por: Celia Guerra Calzada